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Desde el inicio del Proyecto Genoma Humano en 1990, muchos han sido los esfuerzos para obtener la secuencia de nuestro ADN. En junio del año 2000, el presidente de EEUU Bill Clinton y el Primer Ministro Británico Tony Blair anunciaron el primer borrador de esta serie ordenada de compuestos orgánicos que forman nuestro material genético. En 2003, dos años antes de lo esperado, se concluyó el genoma completo.
En la secuenciación del ADN se corta el material genético en millones de fragmentos para ir leyéndolos por partes. Se podría decir que con las letras ACTG, los científicos reconstruyen palabras y, con las palabras, frases. El problema viene cuando en la serie aparecen uno o varios vocablos repetidos miles de veces. ¿Cómo saber su orden correcto?
En el cromosoma X, la pieza más inaccesible de este puzle a ciegas ha sido el centrómero. Si un cromosoma tiene forma de equis, con dos brazos hacia arriba (izquierdo y derecho) y dos brazos hacia abajo, el centrómero es el centro de la equis, donde éstos se unen. En el cromosoma X, el centrómero es una región muy amplia que abarca 3,1 millones de pares de bases altamente repetitivas. Las secuencias repetidas son las que más variabilidad presentan entre las poblaciones, por lo que estos resultados permitirán abordar el estudio de nuestra evolución y de muchas enfermedades humanas. "Este primer cromosoma humano completo conducirá a nuevos descubrimientos para comprender cómo millones de bases, que anteriormente faltaban en nuestro mapa, contribuyen a nuestra comprensión de la enfermedad", ha destacado Miga.
En la especie humana, la carencia de cualquier cromosoma es letal. El síndrome de Turner es el único caso viable de este tipo, ya que la afección de uno de los cromosomas X se compensa con la otra copia.